Los especialistas formados en el Materno y el Insular se incorporan al paro en su mayoría

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Después de 12 años de preparación, más de medio centenar de médicos residentes terminaron su formación en el complejo hospitalario Insular Materno – Infantil. Los jóvenes, que se han preparado en una veintena de especialidades, deberán enfrentarse ahora a un incierto futuro laboral en un momento de recortes económicos.
Algunos de los residentes van directamente al paro, otros se pasan a las clínicas privadas y los más afortunados han conseguido un contrato temporal para continuar en el complejo, que es el sueño de la mayoría de los nuevos médicos.
Los jóvenes, que tienen de media unos 30 años, aseguran que las jubilaciones forzosas de los facultativos al cumplir los 65 años no han supuesto la contratación de nuevos talentos, como defiende la consejera de Sanidad, Brígida Mendoza.
En cambio, consideran que con esta medida, que entró en vigor el pasado 1 de abril, se pierde a profesionales con gran experiencia que desempeñaban una función muy importante. Se calcula que en los próximos cuatro años unos 400 veteranos abandonen la sanidad pública a raíz de esta normativa.
Durante el homenaje que el complejo realizó a los nuevos profesionales, entre los que se incluyen las matronas, se habló mucho de este delicado futuro laboral. Víctor Naranjo reconoció en su primer acto público como director gerente que “es un mal momento”, pero que “las cosas al final terminan saliendo”.
En la misma línea se posicionó la jefa de estudios de la especialidad de Matrona, Elizabeth Guerra, que animó a los homenajeados a tener “confianza” porque “el sistema mejorará”.
Entre los pasillos del Hospital Insular, que acogió el acto de despedida, la incertidumbre de los nuevos profesionales era generalizada. “Ahora a ver lo que encuentro. No sé que haré”, decía Germán González, que durante cuatro años se formó en Ginecología en el Materno. Natural de Barcelona, Germán llegó a Gran Canaria para hacer la especialidad, pero, una vez terminada, su futuro está en blanco. “Jubilar de manera forzosa a los médicos sirve únicamente para quitar sueldazos, pero no repercute en nuevas contrataciones”, opina.
Mónica Florido ha terminado la especialidad de Psiquiatría, donde también estuvo cuatro años. “Acabó el lunes y el martes no sé qué haré”, comenta antes de entrar al salón de actos del Insular. “Esperaré por un contrato”, señala la joven, que recibió una Especial Distinción y que desde siempre tuvo claro que quería ser médico.
No en vano, según explican los propios residentes, tienes que tener claro lo que quieres para aguantar tantos años de formación. A los seis años de carrera, hay que sumarle el año de preparación a las pruebas MIR (Médicos Interno Residente) y los cuatro o cinco años de especialidad.
“Merece la pena si es lo que te gusta”, dice Silvia de León, que recibió también una Especial Distinción, y que se quedará en el Materno para dedicarse a la Obstetricia. Consciente de que es afortunada por tener un contrato, la joven recuerda su formación como “una gran experiencia”.
Los jóvenes que recibieron el reconocimiento especial fueron María Nieves Jaén Sánchez (Medicina Interna), María Lorente Arencibia (Aparato Digestivo), Zaida Hernández (Dermatología), Cristina Castro (Farmacia), Jorge Miranda (Medicina Nuclear), Fátima Batista (Nefrología), Idaira Martín (Neurología), Miguel Soria (Oncología Médica), Ovidio Buenaventura (Otorrinolaringología), Mónica Florido (Psiquiatría), Daniel Batista y Carmen López (Radiodiagnóstico), María Amparo Sangil (Pediatría), Silvia del Pino de León y Janet Santana Mateo (Obstetricia y Ginecología).
También fueron galardonadas las enfermeras especialistas en Matrona: Sara Barreto, María Victoria Esparragón, María del Rocío Fontán, Elena Herrera, Noemí Iglesias, María Goretti Martel, Sarái Martín, María Dolores Mesa, Silvia María Nieves Mora y Sheila Araceli Torres.

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