Los internistas europeos abogan por la armonización de la formación y la capacitación médica

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La Federación Europea de Medicina Interna (EFIM) y la Sección de Medicina Interna de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), han realizado dos encuestas para conocer la práctica de estos profesionales en los distintos países europeos, su papel dentro del sistema y la formación de posgrado. El objetivo es definir las competencias específicas y generar un plan de estudios común europeo de Medicina Interna.

Estos estudios, cuyos resultados se han presentado por primera vez en el marco del Congreso de la EFIM y el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) celebrados en Madrid, son el primer intento de generar información sobre la práctica de los internistas en Europa.

Según revela la encuesta, entre las enfermedades que más comúnmente tratan los internistas se encuentran las cardiovasculares, respiratorias, gastrointestinales, del  tracto urinario y renal (principalmente insuficiencia renal), endocrinas y metabólicas, musculoesqueléticas, hematológicas, oncológicas, accidentes cerebrovasculares y enfermedades infecciosas.

Los resultados demuestran claramente que las enfermedades que atienden mayoritariamente los internistas y los procedimientos que emplean son similares en la mayoría de los países europeos. “Esta información puede resultar muy útil para el desarrollo de un plan de estudios común y para la definición de las competencias específicas de Medicina Interna en el ámbito europeo. La armonización de la formación de postgrado será útil para mantener una posición fuerte de la Medicina Interna dentro de la comunidad europea y preparar a los futuros internistas para una carrera independiente de su país de origen, lo cual es importante a la luz de la transición de los médicos entre los países de Europa”, asegura Ramón Pujol, presidente de la Federación Europea de Medicina Interna (EFIM).

Atención integral de los pacientes con varias enfermedades

Los resultados reflejan asimismo los cambios que se han producido en las últimas décadas en los sistemas de atención de salud de la mayoría de los países occidentales. En la actualidad, las enfermedades crónicas se han convertido en un problema de salud pública y una causa importante de morbilidad y mortalidad. Los internistas  juegan un papel central en la atención de los pacientes con la mayoría de estas enfermedades.

Ello se debe a que estos profesionales se caracterizan por la atención integral de los pacientes con múltiples enfermedades crónicas que con tanta frecuencia se observan en el envejecimiento de la población. Por ello, las organizaciones de Medicina Interna en todo el mundo han alertado sobre la importancia de esta especialidad en el sistema de salud moderno y recomiendan un tronco común de formación de dos o tres años.

Respecto a la organización de la práctica de los internistas en Europa el estudio muestra que la atención médica en la mayoría de los países europeos pertenece casi exclusivamente al sistema público.

Asimismo, los internistas europeos trabajan principalmente en el hospital, donde suelen prestar atención a los pacientes en las salas de emergencia, unidades de cuidados intensivos y semi-intensivos y en lo que se ha denominado ya Medicina Mayor Ambulatoria que son todos los dispositivos que el hospital moderno ofrece para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades complejas sin necesidad de que el paciente sea hospitalizado.

En este sentido, la tarea principal del internista son los pacientes con múltiples patologías y alto nivel de complejidad, de ahí el énfasis en la necesidad de facilitar la coordinación asistencial, teniendo siempre presente la calidad y la seguridad, el uso racional de los recursos y la atención coste-efectiva.

Diferencias en la educación de postgrado y en los métodos de evaluación 

A día de hoy, todavía existen diferencias sustanciales en los programas de formación de posgrado en Medicina Interna a pesar de los reglamentos y directivas europeas para facilitar el reconocimiento mutuo entre los países miembros (Directiva 2005/36/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, 7 de septiembre de 2005, relativa al reconocimiento de cualificaciones profesionales). Además, los requisitos para la calificación y certificación varían entre países. Ello podría plantear problemas cuando los médicos se trasladan a otro país de la Unión Europea, ya sea para ejercer o para completar su formación de posgrado. Por lo tanto, la armonización de la formación de posgrado y capacitación médica en Europa se ha vuelto más importante que nunca.

Este estudio señala que la duración de la capacitación de Medicina Interna es de entre cuatro y seis años y el escenario predominante para la formación es el servicio hospitalario, con sólo el 15 por ciento del tiempo dedicado a la atención ambulatoria. Esto sugiere que los recientes cambios en la práctica médica y servicios hospitalarios destinados a evitar las hospitalizaciones, el aumento del flujo de pacientes y una menor duración de la estancia no han ido acompañados de una reforma de los programas de formación. “Se debería hacer hincapié en la atención ambulatoria y la gestión de la enfermedad crónica, en línea con las tendencias actuales en la prestación de servicios de salud”, apunta Pujol.

En la mayoría de los países, la duración de la formación sigue siendo el componente primordial de la calificación.

La mayoría de los países incorporan en sus programas de formación rotaciones en medicina de urgencias y cuidados intensivos. También suele ser necesario para finalizar la formación de la especialidad realizar funciones de guardia durante las noches o fines de semana.

Los alumnos de Medicina Interna trabajan un promedio de 47,3 horas a la semana y en muchos casos es obligatorio realizar actividades de investigación. Los expertos señalan que las competencias deberían ser un componente fundamental de todos los programas de formación de postgrado en Medicina Interna, como primer paso lógico en el proceso de armonización.

Por otra parte, parece que hay una diversidad considerable en los instrumentos de evaluación. Los más utilizados son los exámenes oficiales (para valorar los conocimientos) y los informes de los supervisores (califican las habilidades y actitudes).

Este estudio – el primero que compara la educación de postgrado en Medicina Interna en Europa- muestra algunas similitudes y diferencias significativas en la organización y la gestión de la formación de postgrado y en los métodos de evaluación y calificación en Medicina Interna entre los distintos países europeos.

La EBIM -comprometida con mejorar la práctica de los internistas y coordinar la calidad de formación de postgrado en Medicina Interna en Europa-  ha propuesto una definición de las competencias esenciales de los internistas, al tiempo que reivindica la coordinación de las calificaciones de los médicos especialistas en el ámbito europeo. Progresar en esta línea, bajo el amparo de la EFIM, dará lugar a una Medicina Interna más sólida y que en nada tendrá que envidiar a la de Norteamérica.

fuente

http://www.redaccionmedica.com/noticia.php?not_id=38675&TB_iframe=false&height=600&width=710

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