Los médicos británicos, en pie de guerra contra Cameron

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Los médicos y enfermeras plantaron ayer cara a David Cameron dejando claro que no están dispuestos a pedir el pasaporte a nadie que pase por consulta. El primer ministro británico, más decidido que nunca a emplear mano dura con la inmigración, reveló el lunes una serie de medidas destinadas a dificultar el acceso de los europeos al subsidio del paro, la sanidad y las ayudas para vivienda. A partir de ahora, los inmigrantes deben demostrar que «están buscando empleo claramente” para optar a la ayuda del paro de seis meses.

«Cuando la gente viene aquí de forma legítima, es correcto que puedan emplear el Sistema de Salud, pero debemos ser claros. Tenemos un sistema nacional gratuito, no un servicio internacional gratuito», aseguró el líder conservador. Pero el personal sanitario matizó ayer que «no son agentes de control de fronteras» y que pedir los papeles no sólo aumentaría los trámites burocráticos y el tiempo de espera, sino que supondría un obstáculo para su ética profesional.

Las cifras del coste que supone al Estado la atención sanitaria a inmigrantes europeos y no comunitarios son contradictorias. Mientras en un principio el Gobierno liberal conservador señaló 200 millones de libras –una estimación que procedía de 2003–, el Departamento de Salud recalcó ayer que el coste neto no superaba los 21 millones.

Los sindicatos y diferentes organizaciones criticaron ayer con dureza al «premier». Sin embargo, tanto los laboristas como los liberal demócratas –socios de coalición de los «tories»– se han limitado a guardar silencio. Y es que todas las formaciones se han dado cuenta de que la inmigración es la pieza clave que tienen que mover para distanciarse del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), que durante los últimos meses ha ido ganando popularidad a pasos agigantados con un discurso euroescéptico y tremendamente duro con el control migratorio.

Con las elecciones europeas de 2014 a la vuelta de la esquina, no hay tiempo que perder. Y a nadie se le olvida que la cita electoral coincide con el fin del plazo que limita el acceso de trabajadores de Rumanía y Bulgaria al mercado laboral británico. Ambos países ingresaron en la UE en 2007. Sus ciudadanos pueden visitar libremente Reino Unido, pero necesitan un permiso especial para poder trabajar y, antes de que termine este periodo, Cameron quiere que las medidas ya estén aprobadas y el acceso a las prestaciones sociales no sea tan fácil como antes. «Con el anterior Gobierno, la inmigración era demasiado alta y estaba fuera de control», criticó el «premier» británico.

En este sentido, Jonathan Portes, director del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, señaló ayer al diario «The Times» que el número de inmigrantes que se beneficia de los subsidios es «significativamente menor» que las personas nacidas en Reino Unido, y que los que vienen de países de la UE aportan a la economía británica mucho más de lo que se llevan.

 

 

Un test para demostrar la «britanicidad»

Los inmigrantes tienen 45 minutos para responder a las 24 preguntas sobre cultura o actualidad para demostrar su «britanicidad». Para la pregunta «¿qué ocurrió en Inglaterra en 1066?» se dan cuatro posibles respuestas: «Los romanos dejaron Inglaterra; el edificio de Offa Dyke; la invasión Normandía; la batalla de Bannockburn». Además de cuestionar la moneda oficial, también se debe escoger la afirmación correcta como en el caso de «Gilbert y Sullivan era una pareja cómica o Gilbert y Sullivan escribieron muchas óperas cómicas». Y el test también tiene Geografía: «¿Cuáles son los dos territorios británicos de ultramar? Chipre; Islas Malvinas; Santa Helena; Hawái»

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[Enlace retirado]

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