Los MIR de Gijon preparan las maletas

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Tened siempre presente la emoción que hay en el trato entre médico y paciente. Ahí está el éxito profesional». Con estas palabras, Ana Celia Tuero, directora general de Asistencia Sanitaria, despedía ayer en el Hospital de Cabueñes a una treintena de MIR tras culminar su periodo de formación clínica. Hasta hace unos años, los médicos recién horneados eran un tesoro para las áreas de Atención Primaria y Especializada, que se ‘peleaban’ por incorporarlos a la plantilla. Pero con la crisis las cosas han cambiado. Ahora, según explican ellos mismos, «estamos ante un futuro incierto. No sabemos qué va a ser de nosotros».

Así quedó reflejado ayer en Cabueñes. De los 31 jóvenes que acabaron su periodo de residencia en el Área V y que participaron en el tradicional acto de despedida del hospital, unos pocos se quedarán en Gijón, «a la expectativa de lo que pueda pasar en unos meses». «Sabemos que la cosa no pinta nada bien, no hay trabajo ni en Gijón ni en Asturias en general, pero es que el resto del país está igual. Da pena decir adiós al hospital y a los compañeros. Han sido cinco años geniales y me encantaría poder quedarme aquí», apuntaba la cirujana Raquel Fresnedo. «En 2008, cuando empezamos la residencia éramos todo chicas, excepto uno, que al poco tiempo se fue Alemania. Si hubiésemos sabido cómo iban a estar las cosas nos hubiésemos ido con él», comentaba entre risas.

De trabajo, o más bien de la falta de él, fue de lo que más hablaron ayer los flamantes facultativos. «Es dificilísimo encontrar algo», decían al unísono buena parte de la promoción de médicos de familia. «Esperaremos aquí hasta el verano por si sale algo y, de no ser así, habrá que irse fuera», afirmaba Sally Salinas. Una situación en la que también se encuentran Laura González, María Gómez y Ana Fernández, Enfermeras Internas Residentes, que también se despidieron ayer del Hospital de Cabueñes y que se lamentaban del «panorama desolador» al que se enfrentan ahora. «Iremos donde nos quieran», decían minutos antes del adiós institucional.

A Ponferrada

Por contra, Isabel Blanco se considera «muy afortunada». Se quedará en Gijón. Es la única MIR de toda la promoción que ha logrado un contrato en el mismo hospital en el que desarrolló su evolución. Ella será un miembro más del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital de Cabueñes. Laura Fernández también ha encontrado sitio como ginecóloga, pero a unos cuantos kilómetros de casa. Se irá a Ponferrada. «Me encantaría quedarme en Gijón, pero es complicado», señalaba.

La cita de ayer en Cabueñes contó con la presencia del director de Servicios Sanitarios, Aquilino Alonso, de la gerente del Área V del hospital, Montserrat Bango, y del decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, Alfonso López.

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