«Nos echan de Asturias», dicen los MIR

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Les gusta su trabajo y, sin embargo, están de huelga y dispuestos a seguir protestando contra la nueva y polémica normativa sobre la jornada del Servicio de Salud del Principado (Sespa). Los médicos residentes, los conocidos como MIR, son los más beligerantes ante el decreto de la Consejería de Sanidad que modifica la jornada laboral y las condiciones de trabajo en hospitales y centros de salud. Su oposición tiene un motivo claro: los médicos en formación son los más perjudicados con reordenación que desde el pasado 1 de septiembre aplica el Sespa en la sanidad pública.

Cuando hablan de su situación aclaran nada más empezar que «esta huelga no es porque no queramos trabajar dos horas y media más a la semana o diez horas más al mes, ni tampoco porque reclamemos más dinero», señala Íñigo Marañón, residente de tercer año en Medicina Interna en el Hospital de Cabueñes. Este jovencísimo médico, que ve su futuro laboral «fuera de Asturias y también de España», asegura que tal y como está diseñada y redactada la normativa del Sespa «los MIR tendríamos que trabajar unas 280 horas más al mes, lo que viene a suponer 14 horas al día, de media, de lunes a viernes».
Esto se produce por la decisión del Principado de modificar el sistema de descanso que hasta ahora se aplicaba tras una guardia médica y que permitía que los facultativos descontaran siete horas (el equivalente a un día de descanso) del cómputo anual de jornada por cada una de las guardias que hacían. Desde el pasado septiembre, por cada guardia «pasamos a deber esas siete horas, que ahora son siete horas y media, a la Administración», explica Eduardo López, que se especializa (ya en segundo año) en el servicio de Digestivo del hospital gijonés. A más guardias, más horas que quedan a deber, indican.
«Incluso aunque nos aplicaran tramos de ponderación, como dice el consejero de Sanidad, deberíamos muchísimas horas. Es una fórmula imposible de llevar a la práctica».
El Sespa no da soluciones
Verónica Soto, otra residente que está en cuarto año de formación en Radiología, los MIR «solemos hacer entre cuatro y siete guardias al mes». La frecuencia y el número varía según los servicios, pero «suelen ser muchas». Tanto, que en la reunión que estos profesionales mantuvieron el pasado lunes con la gerente del Sespa, Celia Gómez, que les convocó de urgencia el primer día de huelga, «no se creían que hiciéramos tantísimas guardias».
Precisamente, en ese encuentro, convocado de prisa y corriendo tras confirmarse que los MIR de Asturias y, en especial los del Área V (en Gijón) eran los más activos y participativos en la protesta convocada por el Sindicato Médico, la gerente del Sespa «no nos ofreció ninguna solución. Yo creo que ni ellos conocen la normativa que han aprobado, que es, insisto, imposible de aplicar», señala un cuarto MIR, miembro de la comisión de Docencia de Cabueñes, Alejandro Arce (R-3 en Medicina de Familia).
Tampoco saben estos médicos cómo se implantará el trabajo de tarde al que obliga la ampliación de jornada en sanidad. «Unos hospitales hablan de que hagamos cursos, otros que nos formemos, mientras que algunos dicen que tenemos que hacer actividad asistencial. Esto es un verdadero caos», se queja Íñigo Marañón.
A muchos de ellos les molesta que «el Sespa use el discurso del miedo diciendo que o hacemos esto o la gente se va a la calle. No podemos estar a favor de estas medidas, por mucha crisis que haya, porque van en contra de nuestro futuro y de la misma sanidad pública, que se va a resentir muchísimo», indica Arce.
Los MIR no están afectados por los servicios mínimos. Este colectivo secundó la huelga en casi en un 80%. «La cosa está muy difícil en todos los sitios, pero con esta normativa lo único que hace el Sespa es echar a los médicos más jóvenes de Asturias. Nadie va querer venir a trabajar al Principado», aseguran. De hecho, estos jóvenes profesionales conocen casos de otros MIR que están dispuestos a renunciar a la plaza para irse a otras comunidades autónomas.
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