Otra medico se marcha a Suecia.

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Nunca se lo imaginó. En realidad, cuando estudiaba Medicina no pensó en un futuro concreto. No sabía que tendría una hija y que, al poco tiempo, le iban a venir de golpe los mellizos. Tampoco se planteó en qué centro de salud trabajaría. Quizá había un plan general de una vida tranquila con un empleo estable tras mucho esfuerzo. Y, aunque nunca se marcó un camino, su meta ha acabado más lejos de lo que nunca pudo imaginar. Rocío Valle se marcha a Suecia. Y con ella su pareja, su hija de dos años y medio y los niños, a punto de cumplir su primer año.

Rocío es de Sevilla, donde empezó a concatenar los contratos de especialista de familia que ha tenido desde que terminó la carrera. “Ninguno de más de tres meses. No sabías dónde te iba a tocar pero sabías que ibas a trabajar”. Hace algo más de un año las sustituciones dejaron de ser continuas. Y tuvo que apuntarse al paro. Ya lo ha hecho tres veces. La última, esta semana.

Lo vemos ya como una forma de salir de esta rutina. Porque aquí no hacemos nada

Rocío Valle, médica

La incertidumbre de su trabajo se ha solapado con la ausencia de encargos para su pareja, arquitecto, una de las profesiones que más ha sentido la depresión económica. Y frente al abismo, de pronto una cuerda que ayuda a saltar el precipicio. “Unos amigos nos dijeron que habían salido ofertas para médicos en Suecia. Me apunté y me llamaron para la entrevista”. Rocío ha sido elegida por el Gobierno de ese país dentro de un plan de atracción de profesionales sanitarios. Le hicieron preguntas a ella y a él. “Les interesa que la familia esté de acuerdo con el trabajo porque su intención es que nos quedemos bastante tiempo”, cuenta.

Suecia ofrece un empleo indefinido. Si se marcha antes de tres años, tendrá que pagar una penalización de unos 4.000 euros. Dispondrá de una adaptación de seis meses con un curso de sueco y durante otros seis meses pasará consulta con otro médico. Además, les ofrecen un viaje en junio con todos los gastos pagados. “La idea es que conozcamos las ciudades donde podemos trabajar y tomemos la decisión conociendo el terreno”.

Cuenta Rocío que algunos familiares se han sorprendido con la capacidad económica de Suecia. Pero ella lo tiene claro. “Es mucho más barato enseñarle a alguien sueco, que formar a un médico”, responde. Allí cobrarán entre 4.000 y 5.000 euros al mes. En España llegaron a recibir hasta 2.500, pero con los recortes, el sueldo de un médico se quedó en 1.600. Se apresura a aclarar que no se va por sus bajos salarios. “Nos vamos para conseguir una situación laboral más digna”, destaca.

Y, aunque deje atrás muchas cosas, ha terminado por convencerse. “Lo vemos ya como una forma de salir de esta rutina. Porque aquí no hacemos nada”. Cuando estudiaba Medicina en Sevilla, nunca se imaginó trabajando en Suecia. Tampoco que una médica en España como ella iba a estar en el paro.

 

fuente

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/10/andalucia/1368203447_772938.html

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